domingo, 20 de enero de 2013

Pintar el mundo[RELATO]


Suspiró. Bajó la mirada a sus manos, y las observó con cuidado.¿Cómo era posible que fuera a cambiar el mundo él solo? y con tan solo un pincel... Eso era todo lo que su abuelo le dejó de herencia. En estúpido pincel, y unas palabras que no entendía.

" Nieto mío" le había dicho, observándolo con sus ojos moribundos "Quiero que tomes este pincel, y que cambies el mundo. Mi último deseo, es que pintes de colores la vida gris que las personas han llevando hasta ahora. Quiero, desde el cielo observar como dibujas las sonrisas en las caras de las personas, y como trazas para ellos la felicidad" Y con un último suspiro, el viejo murió.

Apretó el pincel, el cual llevaba en un bolsillo. Y desde la ventana del departamento en el que vivía, miró la ciudad repleta de rascacielos grises, combinando con un cielo contaminado. De pronto, vio un árbol de flores rosadas en la lejanía. Deseó entonces, que los edificios tuviesen colores alegres. Abrió los ojos ante tal ocurrencia, y una sonrisa cruzó su cara. Corrió a buscar su abrigo, y tras ponérselo abrió la puerta.

- ¿A dónde vas? - Le preguntó su madre.

- Voy a ir a pintar el mundo

Dejó estupefacta a la mujer, y simplemente se fue. Pincel en mano, se dirigió al medio de la ciudad. Entonces, vio un rosal de rosas rojas. Se acercó a la flor y posó su arma encima. Increíblemente, absorbió el color. Jake comenzó a correr, pintando todo lo que encontró a su paso. Siguió así, absorbiendo colores con el pincel mágico, trazando figuras y colores en paredes y suelos. Hizo esto durante toda la noche.
Al día siguiente, al amanecer vio como varios hombres salían con cara amarga hacia sus trabajos. Pero, al ver la ciudad completamente colorida, una sonrisa asomaba a sus rostros.
El chico entendió las palabras de su abuelo. Con unos simples colores, una expresión amarga se podía transformar en felicidad pura. Entonces, cerró su abrigo y decidió que él sería quién cambiaría el mundo con sus pinturas. Así, el muchacho se embarcó en un viaje. Y a veces, de la noche a la mañana; las ciudades comenzaron a aparecer pintadas de todos colores.


sábado, 19 de enero de 2013

The Near Future City [RELATO]



- Christian, vamos. - Susurró la niña, con una voz seria y cansada.

Él tan solo siguió observando lo que alguna vez fue la gran e importante ciudad de Nueva York. Era increíble pensar, que lo que ahora eran un montón de escombros; estaba habitada por tantos. Gente que consumía por montones, tantas personas que compraban cualquier cosa que saliese en la televisión. Pero al final, la tecnología terminó por devorar lo que quedaba de humanidad; y la avaricia corrompió el corazón de la gente.
Todos querían más. Todos querían demostrar que eran mejores, por ser más ricos. Todos querían sentirse superiores por sus posesiones. Muchas personas lo sabían, y sentían que el fatídico día llegaría. El día en dónde los humanos se destruirían a sí mismos.
Las guerras se extendían como un manto de calamidad y desesperación, el avance en armas terminó por destruirlo todo. No quedó nada.
¿Cómo habían sido tan estúpidos? Se daban cuenta del daño que le hacían al planeta, y aún así no hacían nada para evitarlo.

- Christian - Repitió la niña - ¿Qué diablos estás mirando? Son solo un montón de ruinas

A pesar de la edad de la chica,  se notaba la increíble sabiduría e inteligencia que llevaba dentro.  Él la miró, y sus ojos que eran todo pupila se encontraron.

- Quedémonos un rato más.

- ¿Para qué? Si nuestros sensores no captaron sobrevivientes de la catástrofe, este planeta está completamente desierto.

- Supongo que tienes razón, pero me sigue sorprendiendo que una civilización se halla borrado completa ella sola. - Dirigió la vista al cielo, casi de un color gris debido a la contaminación. - ¿Será posible que este lugar se recupere?

- Lo dudo, es un planeta completamente muerto. Con la guerra, hasta la vida marina murió. Ya no queda absolutamente nada, y el mar se está secando.

- ¿Cómo diablos es posible que se hayan auto destruido otra vez? Ya pasó dos veces más en este sistema solar, tanto en Marte como en Venus

- Supongo que todos al final corremos el mismo peligro, el de autodestruirnos.

- ¿A qué te refieres, Leah? - Preguntó, sin entender a la excesivamente inteligente niña.

- Por ejemplo, los humanos se autodestruían con drogas, alcohol; y también se infringían dolor a sí mismos tanto psicológicamente como físicamente. Su sociedad estaba construida en cimientos demasiado inestables, y su pensamiento poco empático los llevó al final. Al igual, que para sentirse mejores consigo mismos se mentían; e insultaban a los demás, vivían en un mundo construido de ilusiones y falsas esperanzas. Igualmente que nosotros corremos el riesgo de destruirnos si nacen sentimientos como la avaricia y el vicio en nuestros corazones.

- O, si nuestra raza supiera la existencia del Éter - Susurró Christian, pensativo.

- Exactamente. En fin, ¿Nos vamos? No hay nada más que hacer aquí

El rubio asintió, poniéndose el gorro de la capucha sobre su cabeza. La pequeña, llevó a cabo el mismo gesto y tomó la mano de su hermano. Los dos alzaron los brazos disponibles, mientras de su garganta comenzaba a resonar una melancólica canción. Poco a poco, los sombras se fueron extinguiendo hasta que ya no quedó nada; tan solo el recuerdo de que alguna vez estuvieron ahí.